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Aproximaciones al fenómeno de las sectas:
Clasificación de las sectas
Un intento de comprensión
Última revisión: 01 AGO 2000
Si intentar comprehender toda la vastedad del fenómeno sectario es un trabajo arduo, cuanto más difícil es intentar elaborar una clasificación que permita sistematizar todo ese universo de grupos tan diferentes en estructura y organización. Tengamos en cuenta que solo en Argentina se habla ya de aproximadamente 3.900 a 5.000 grupos distintos. Algunos especialistas estiman que en Occidente operan en este momento cerca de 10.000 agrupaciones de características sectarias diferentes.
Por lo tanto, elaborar una clasificación adecuada de lo que en sentido amplio denominamos "sectas" tiene al menos dos dificultades: la primera de ellas es que todo intento de clasificación en este campo es un intento a posteriori de comprender una realidad que surge espontáneamente, sin reglas fijas, y que por lo tanto se resiste de por sí a ser encuadrada fácilmente en clasificación alguna.
La segunda, es que toda clasificación implica en sí misma una opción de interpretación del fenómeno que se intenta comprender; opción que no siempre tiene que ver necesariamente con las causas propias del fenómeno sino que muchas veces puede realizarse a partir de una opción de tipo ideológico o de otras estructuras ajenas al hecho mismo en consideración.
En nuestros días, una de las clasificaciones más en uso, sobre todo en los medios de comunicación, es la que divide los grupos a partir del empleo sistemático o no de las denominadas "técnicas de condicionamiento conductual" (generalmente mal llamadas "lavado de cerebro"). Siguiendo este esquema se suelen distinguir sectas "duras" y sectas "blandas".
sectas "duras" o "destructivas" - se denomina así a aquellos grupos que acuden de modo sistemático y a todo nivel a técnicas de proselitismo agresivas, y que emplean metodologías de reprogramación o de condicionamiento conductual, como técnicas para la asimilación del individuo a la comunidad. En muchos casos estos grupos conforman comunidades muy cerradas o aisladas, sin gran contenido doctrinal pero con un marcado énfasis en la pertenencia al grupo y el cuidado de las conductas. Comúnmente constituyen pequeños núcleos de adherentes que difícilmente superan entre 500 y 1500 personas (a veces son comunidades de solo unas pocas decenas de miembros).
Son agrupaciones muy agresivas a nivel individual ya que las técnicas que emplean, al alterar los patrones de conducta del individuo pueden provocar serios trastornos a nivel psicológico, de difícil recuperación. Es por esto que, a criterio del periodista español Pepe Rodríguez, la catalogación de un grupo como secta destructiva depende de que durante el adoctrinamiento utilice técnicas neurofisiológicas que provoquen la despersonalización del individuo.
Así, Rodríguez señala diez puntos que, a su juicio, pueden utilizarse como indicadores de la peligrosidad de un grupo. Es importante tener en cuenta que a juicio de quienes sostienen la posibilidad de estos métodos estos puntos deben darse todos conjuntamente. Su conjunción sería la que crea las condiciones necesarias para que se de el proceso de "programación" de la personalidad. Cuando más intensamente se den, más destructiva será considerada la secta:
- Que el grupo esté cohesionado en torno a una doctrina socio-religiosa demagógica, y encabezado por un líder al que se le atribuye la divinidad o su elección por ella. También se suele atribuír a este líder la posesión de la verdad absoluta en cualquier ámbito de conocimiento.
- Que la estructura organizativa sea teocrática, vertical y totalitaria, dando a la palabra de los dirigentes un valor absoluto fundado exclusivamente en la fe y no en la razón. Los líderes llegan a intervenir hasta en los detalles más insignificantes de la vida del adepto (p.e. el modo en que deben higienizarse) y rechazan toda crítica.
- La exigencia de adhesión total al grupo, con la consiguiente ruptura con todos los vínculos afectivos anteriores al ingreso (padres, pareja, amigos, trabajo, etc.).
- La adopción de un modo de vida en comunidad o en total dependencia (afectiva, cognoscitiva, laboral y económica) del grupo.
- La supresión de la capacidad de auto-determinación del individuo y la invasión de su intimidad.
- El control de la información que llega a cada miembro del grupo, con la consiguiente posibilidad de manipularla.
- La implementación de técnicas neurofisiológicas o de manipulación psicológica escondidas bajo el rótulo de "meditación", "técnicas de visualización", "renacimiento espiritual" u otras semejantes, de modo tal que se tiende a anular la capacidad de discernimiento y el razonamiento crítico de los individuos.
- El rechazo total de la sociedad y sus instituciones. Su existencia y accionar sólo interesan en la medida en que pueden servir a los intereses del grupo.
- Que en los hechos, las actividades principales del grupo sean el proselitismo y la recaudación de fondos.
- La entrega (bajo coacción psicológica) del patrimonio personal de los nuevos adeptos, o de grandes sumas de dinero para poder asistir a cursos, encuentros, u otros eventos semejantes. Quienes trabajan fuera del grupo suelen tener la obligación de entregar su salario (o gran parte de él); los que trabajan en emprendimientos del grupo no reciben salario o lo devuelven al grupo.
Quienes sostienen este tipo de catalogaciones, suelen considerar como sectas agresivas a los Niños de Dios, la Secta Moon, y otros grupos semejantes. En general no tienen un impacto importante a nivel de estructuras sociales y culturales debido al número reducido de miembros, lo exótico de su doctrina, y el carácter cerrado de sus comunidades.
sectas "blandas"- Por contraposición, suelen denominarse "sectas blandas" aquellos grupos sectarios que no hacen uso de técnicas de captación "duras" (o sólo recurren a ellas parcialmente), y cuya doctrina no ofrece proposiciones exóticas. Generalmente se da esta denominación a grupos de origen cristiano, e incluso a los de culto de tipo africanista.
Esta clasificación suele ser muy empleada por quienes trabajan en el ámbito de las noticias y los medios de comunicación ya que alude de modo simple y rápido a la agresividad del grupo que es objeto de la investigación. Pero consideramos que se trata de una simplificación excesiva, difícilmente calibrable ya que no existe un límite claro y definido entre unos grupos y otros, y que puede llevar a errores de catalogación importantes.
Por otro lado tiende a crear la falsa sensación de que las "sectas blandas" no entrañan un riesgo para la sociedad y que por lo tanto debieran ser aceptadas en un contexto de libertad religiosa.
Personalmente, considero que una clasificación es útil en la medida en que nos permite identificar con facilidad las características generales de cada grupo, especialmente en lo referente a su doctrina y origen histórico, a fin de facilitar la elaboración de una respuesta adecuada. Secundariamente una buena clasificación debiera permitirnos conocer algún lineamiento general sobre el modo en que opera el grupo en cuestión. Y en todos los casos debe ser lo suficientemente amplia y elástica como para no necesitar multiplicar indefinidamente los compartimientos para dar cabida a todo el universo de grupos que existen o que puedan aparecer.
Teniendo en cuenta estos presupuestos, los grupos pueden dividirse en atención a la doctrina religiosa de origen; así podemos distinguir entre grupos de origen cristiano, grupos paganos y grupos originados en las religiones orientales.
Grupos de origen cristiano Grupos cristianos Asambleas de Dios Grupos Evangélicos Grupos Pentecostales Iglesia Universal del Reino de Dios Iglesia Católica Brasilera Adventistas Grupos para-cristianos Mormones Testigos de Jehová Grupos de cristianos marginales
Cristianos Prístinos Grupos de características paganas Grupos esotéricos Rosacruces Teosofía Grupos sincréticos Ritos afro brasileros Secta Moon Grupos Nueva Era Iglesia Universal y Triunfante Lineamiento Universal Superior Grupos originados en religiones orientales Grupos de origen hindú Hare Krishna Misión de la Luz Divina Ananda Marga Grupos de origen islámico Baha'i Grupos de origen japonés Asociación Mahikari Seicho No Ié Consideramos grupos de origen cristiano a aquellos que reconocen de un modo implícito o explícito su raíz principal en alguna de las iglesias cristianas históricas, por lo tanto todos ellos tienen un tronco doctrinal básicamente cristiano y reconocen al menos una cierta autoridad al texto bíblico, aunque no todos pueden decirse propiamente cristianos.
Sólo se pueden considerar cristianos aquellos grupos que reconocen que Jesucristo es verdadero Dios, tan Dios como el Padre. Teniendo en cuenta esto, y que muchos de estos grupos no tienen una clara afirmación de la divindiad de Jesús de Nazaret, dividimos esta categoría en grupos cristianos y grupos para-cristianos. Por último hemos querido dar cabida también en esta categoría a un gran número de grupos que surgen marginalmente a las iglesias históricas, que no reconocen ninguna filiación , pero que se centran en algún punto de la doctrina cristiana, como es el caso de los "Cristianos Prístinos". Estos últimos grupos son los que hemos denominado grupos de cristianos marginales.
Los que llamamos "grupos cristianos" son grupos de origen y doctrina cristianos, ya que reconocen a Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre. En general se han separado de alguna de las iglesias cristianas históricas, incluída la Iglesia Católica. La dificultad más habitual con estos grupos, es distinguirlos de las distintas iglesias evangélicas presentes en cada país. En este sentido se pueden explicitar 8 puntos que las iglesias protestantes tradicinoales consideran como aberraciones de estos grupos:
- Tienen un conocimiento muy pobre de historia de la iglesia y de las categorías teológicas, consecuentemente las Escrituras son consideradas fuera de contexto y utilizadas descuidadamente para justificar sus propias opciones doctrinales.
- Hay un control muy marcado por parte del líder o grupo de liderazgo, buscando una sumisión implícita o explícita de los miembros. Se argumenta que los líderes son los "voceros de Dios".
- Los miembros son separados del "mundo" por una variedad de caminos con el argumento de que es necesario "protegerlos" de su influencia.
- Los miembros son los pocos escogidos, no es posible encontrar la salvación fuera de los límites del grupo.
- Uniformidad en su estilo de vida, que se manifiesta no sólo en las creencias sino también en el lenguaje, el modo de vestir y las condiciones de vida.
- No se permite el disenso . Dado que los líderes son los profetas de Dios, los seguidores no pueden cuestionar ninguna de sus palabras.
- El abandono del grupo es siempre extremadamente traumático. Incluso se maneja la amenaza con el castigo divino para aquellos que se alejan.
- Las doctrinas y prácticas están sometidas a permanentes cambios y transiciones según las decisiones del grupo dirigente.
Los "grupos para-cristianos", en cambio, aunque tienen su origen histórico en alguna iglesia cristiana, han abandonado la fe en la Divinidad de Cristo afirmando en el mejor de los casos de modo genérico que "Jesús es el hijo de Dios", no propiamente Dios. Este es siempre un motivo de confusión ya que todos estos grupos sostienen fervientemente su profesión de cristianos.
Los que llamamos grupos de características paganas reflejan esa vertiente mágica del pensamiento occidental a la que nos hemos referido antes, y que ha buscado de distintos modos un punto de convergencia con el cristianismo desde los inicios de nuestra era. Todo esto no significa que tengan una doctrina explícitamente pagana o que impliquen un rechazo del cristianismo; muy por el contrario, muchos de estos grupos pretenden reivindicarse como los auténticos cristianos, cuando no continuadores de la más auténtica predicación de Cristo; o al menos afirman una presunta compatibilidad con la fe cristiana, que posibilitaría a un cristiano el acceso también a este nuevo cuerpo de enseñanzas.
En la mayoría de estos grupos nos encontramos con lecturas ocultistas de diversos textos sagrados, que se enraízan tanto en auténticas tradiciones paganas primitivas, como en presuntas revelaciones escondidas en las pirámides o entregadas por algún mensajero interplanetario.
Lo que es indudable en todos los casos, es que sus enseñanzas son verdadera y profundamente incompatibles con la fe cristiana, y que su práctica y doctrina está inspirada más (cuando no totalmente) en alguna creencia pagana que en la Verdad del Evangelio.
Sintetizando, en un intento de visión global del fenómeno, podríamos clasificar los distintos grupos o movimientos de carácter sectario que conocemos, de acuerdo al cuadro sinóptico que sigue: